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jueves, 26 de noviembre de 2015

Guía Michelín 2016. Sin sorpresas

Llevábamos semanas comentando por los corrillos gastronómicos que este año sería de transición en la nueva Guía Michelín 2016 y así ha sido. Bien es cierto que en las quinielas sonaba con fuerza la tercera estrella del Mugaritz y no ha llegado; cuestión de tiempo. Sí ha llegado la segunda para Coque premiando de esta manera la trayectoria meteórica de Mario Sandoval sobre quien los jueces dicen haber premiado "Una cocina contemporánea con raíces madrileñas, con increíbles juegos cromáticos y exquisitas presentaciones".

Tampoco ha sido una sorpresa la segunda de Fernando Arellano al mando de los fogones del Zaranda que una década después de haber conseguido la primera estrella en Madrid, alcanza la segunda gracias a "Una cocina de autor, de excelente técnica que busca la complejidad con la calidad de los productos locales, para conseguir sorprendentes fusiones de sabores".

Hablamos de año de transición porque este año, los inspectores han decidido engrosar la parte baja de la pirámide de la Guía Roja creando nuevos proyectos con trayectoria y seguir fomentando las ilusiones de cocineros que se dejan la vida por conseguir el triple estrellato que tan solo ostentan algo más de 100 restaurantes en todo el mundo. Así, entre los manteles españoles que en esta ocasión han accedido al Olimpo gastronómico con su primera estrella destacan Hoja Santa con el que Albert Adriá consigue así una estrella para el restaurante mexicano en Barcelona, el Ermitaño (Benavente, Zamora) o Casa Marcelo en Galicia.


Hasta cuatro nuevas estrellas han caído en Andalucía en donde destaca la del Messina en Marbella y el Acánthum en Huelva. En esta ocasión el País Vasco solo ha sido galardonado con una nueva estrella por la cocina del restaurante Zárate.


Mantenemos nuestras tres estrellas y uno de mis favoritos por el que siempre he apostado y que por primer año de manera seria aparecía en las quinielas tendrá que esperar, Santi Taura en Lloseta (Mallorca).

miércoles, 14 de enero de 2015

2014 punto y seguido

Lo de estas navidades ha sido gordo. Bien es cierto que hace algo más de un año El Epicureo todavía no era una realidad. Por primera vez me he visto desbordado a la hora de poder escribir semanalmente en un perido como son las Navidades. Os aseguro que no ha sido por falta de manteles y comidas, de gratas experiencias y de experiencias mejorables. El último mes de 2014 hubiese podido llenar el blog a diario pero al final creo que es mejor dejarlo todo en un simple epíteto: 2014, un año Epicúreo. Gracias a todos por vuestra fidelidad, vuestros comentarios, por seguirme en Twitter y por animarme a que cada día siga construyendo este blog para la gente que, como yo, disfruta de los momentos que se crean entorno a un mantel, una buena compañía y una buena cocina. Atrás quedan viajes a La Rioja, la comida en Echaurren, en Santi Taura la deliciosa parrillada de pescado en Ca's Patró March, las cenas organizadas en el Círculo Mallorquín, las fantásticas pizzas de Ca s'Arquitecte el encuentro de periodistas y blogers gastronómicos en Fórmula Scwvaiger, mis arroces de verduras y Bacalao y el descubrimiento de los más hondos secretos de la cocina mallorquina de la mano de Pep Riera en Monnaber o de la Acadèmia de la cuina i el vi de Mallorca entre otros. 2014 también ha sido el año Behike, lo degusté por primera vez de la mano de Javier Chicote (¡Muchas gracias, Javier!) mi gran maestro iniciador en el mundo de los habanos. 

2015 no se quedará atrás, ya estoy preparando los nuevos temas y las nuevas visitas: Ca na Toneta, Micelis, Simply Fosh y el Bohio figuran en agenda así como una meditada y sopesada opinión sobre las bodegas Devinssi. No faltará tampoco una mención a los habanos de Hector Luis Prieto Díaz, hombre habano y artífice del mejor habano que he probado el último año y con el que inicié el 2015. Hablando de los inicios de 2015 tengo que hacer mención específica a la velada epicúrea con la que también he iniciado enero en casa de mi buen amigo Guillermo Dezcallar, esa fondue en la bodega de la familia solo se vio superada por los caldos que degustamos (Enorme Club cosecheros) y la compañía que fue inmejorable. Inmejorable también el tour gastronómico con nuestros amigos Javier y Carolina y mi pequeña Carlota. A destacar de esos días de visita, sin duda, la Bodeguilla de San Jaime que sigue sin fallar y la gran sorpresa de este inicio de año, Ca'n Ribes en el puerto de Sóller. Sobre todo ello llenaremos páginas del blog estos primeros meses. ¡Feliz 2015 a todos!

miércoles, 12 de noviembre de 2014

A propósito del "fessol fava" de Sóller y Santi Taura

La semana pasada comenté que las comidas evocan recuerdos en relación a la película Un viaje de diez metros. Pues bien, las dos botellitas de Mauro que nos agenciamos Santi y yo más el extraordinario calvados que tomamos al final de la cena, casi hacen que se me olviden momentos de la gran velada que pasé en Santi Taura en compañía de mi mujer y nuestros amigos Santi y Bea.

Una vez más, el menú fue novedoso, fresco y con productos de la tierra. Precisamente uno de éstos fue el que ha inspirado el título a esta crónica: el fessol fava de Sóller. De la especie phaseolus coccineus,  el fessol fava es una legumbre autóctona de Mallorca que hoy en día se encuentra en riesgo de erosión genética. Cada vez es menos habitual encontrar esta variedad en los platos de las gastronomía balear, sí en cambio otras subespecies. El hecho de poder degustarla con jugo de jamón ibérico no le restó nada de sabor. Su textura y la mezcla con el huevo de codorniz junto con la aceituna mallorquina de Fornalutx completaron el elenco de ingredientes más sorprendente de todo el menú. Un menú que se completó con guiso de sepia, verduritas y kimchee con espuma de patata, greixonera de sopes mallorquines d´hivern, denton con chirivía, rábano picante y alcaparras de Llubí y pichón con níscalos y salsa de ostras.

Una variedad de quesos elegidos con maestría y un postre de "Rebentat" de ron amazonas con la idea de unas islas flotantes fueron el corolario a una gran velada gastronómica. Esa noche, por encima de la comida solo brilló la gran compañía de nuestros amigos y por que no decirlo, esa copita de calvados que echó de menos un buen habano. Feliz semana a todos.

lunes, 6 de octubre de 2014

Inicio de curso a lo grande: Santi Taura.

Después del parón empezamos este nuevo curso con un restaurante sobre el que llevaba tiempo queriendo escribir en el Blog: Santi Taura. Tras un mes de inactividad blogera (Que no gastronómica) poder inaugurar esta nueva temporada, la segunda del blog, cenando en el cada vez más citado, recomendado y reseñado restaurante de Lloseta es un auténtico lujo. Muchas gracias a Neus y Josep por gestionar la reserva y conseguir la mesa pero sobretodo, gracias por su compañía y la de Juana María que junto con mi mujer completaron el elenco de personas con el que pasé una extraordinaria velada epicúrea. El restaurante Santi Taura es uno de los tesoros gastronómicos que tenemos en Baleares. Una cocina desprendida de convencionalismos y alejada de los corsés de la Nouvelle Cuisine que busca la sorpresa del comensal en todo momento y es capaz de satisfacer a los paladares más exigentes. Si a todo esto le sumas una buena materia prima que sirve de base para elaborar platos que siempre dejan un regusto a recetas de nuesra tierra mallorquina a un precio más que asequible, no te sorprende que en el ranking que publicó este verano el magazine "Fuera de Serie" con los 50 restaurantes con mayor lista de espera de España, Santi Taura ocupara la segunda posición con los mismos meses que el primero, El Celler de Ca'n Roca (11 meses). 

El menú empezó con "Nuestra croqueta". He de decir que no probaba una croqueta como esta desde que estuve el el Echaurren. Textura líquida por dentro, crujiente y muy consistente por fuera; la mejor manera de empezar. El primero de los tres aperitivos consisitió en una "Berenjena mallorquina asada, miso y garbanzo mallorquín". Emplatado original y un juego de texturas increíble en donde contrastaba  de manera sorprendente el sabor de la berenjena con el garbanzo.

A continuación tomamos una pasta fresca con lechona, calabaza, cinco especias y su jugo del asado. No era la primera vez que probaba la combinación de pasta fresca con lechona (Ottimo de Palma) pero en esta ocasión a diferencia de las otras veces que he probado este plato, las cinco especias le daban un toque de sabor muy necesario en un plato de estas características que, de otra manera, hubiese quedado algo falto de sabor.

El último aperitivo fue el mejor de los tres y puede que uno de los mejores platos de la noche. Calamar "a la bruta" salteado con sobrasada, ajo, salsa de tinta, cebolleta, patata poblera y puré de pimientos rojos asados.  Lo mejor, sin duda, la textura del calamar, una suavidad extrema que combinaba a la perfección con el puré de pimientos rojos y la sobrasada que le confería un matiz fuerte de sabor que rompía la uniformidad de la salsa de tinta.

El final de los tres entrantes dio paso a los dos platos principales. Empezamos con un Rodaballo con pancuit de galletas de inca, almendra mallorquina, tomatitos y azafrán. Una vez más, un plato de contraste. Cocción perfecta del rodaballo y muy agradable el toque de azafrán. No hubiese pasado nada si no hubiésemos puesto la galleta de inca.

Para acabar los platos principales, una carrillera de ternera con "Peix de la terra" y puré de coco, cacahuetes y curry rojo. Una manera perfecta de acabar la segunda parte del menú. No tengo palabras para la textura de la carrillera; excelente. La salsa no fue el punto fuerte del plato, tal vez porque esté acostumbrado a tomar la carrillera con salsas ligadas en su propio jugo.


El maridaje inicial del menú fue un Brutus, muy bien escogido por el sumiller. Un vino D.O. Mallorca (Vino de la tierra) con dos variedades de uva, Syra y Gargollassa en partes iguales. Color rojo picota de capa media-alta, tono rubí lágrima densa. Un vino que acompañó muy bien los entrantes y el rodaballo pero que quedó eclipasado por uno de los vinos que más me ha impactado en estos últimos meses: Gallines i Foques. No me voy a extender aquí porque le dedicaré un post en la sección de la bodega. Si este vino maridó bien con la carrillera, su combinación con los quesos que probé, cuidadosamente seleccionados por Santi, fue sublime.

Trato amable, servicio perfecto, ambiente agradable, una carta de vinos y ginebras que sale de lo común y una cocina espectacular... ¿Para cuándo una estrella michelín? Los que conocemos a Santi sabemos que antepone su creatividad, su visión de la cocina y su concepción del restaurante a ningún otro criterio. Si bien no tiene una carta fija que le permita distinguirse por un plato o platos "estrella", tiene un sello propio en todos su menús degustación que rota semanalmente: La pasión por Mallorca, sus ingredientes y sus recetas, perfectamente combinados con una cocina de vaguardia y en donde nunca falla la presentación de sus platos y la calidad de los mismos. Espero que en breve, Santi Taura se sume a el pequeño y distinguido grupo de restaurantes que están siendo disitnguidos por la Guía Michelín sin una carta fija, con menús degustación que rotan semanalmente y cartas de vino que huyen de "Lo de siempre" y van "A lo sorprendente". 

Restaurante Santi Taura
C/Joan Carles 48. 07360-Lloseta
Preció menú sin bebida: 35€
Precio medio con bebida, copa y café: 50€