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lunes, 17 de octubre de 2016

Reflexiones entorno al ritual del asado, la contemplación gastronómica y otros aspectos del yantar.

Cuando las primeras comunidades neolíticas empezaron la domesticación de animales y a cocinarlos con fuego, hubo un cambio en la humanidad sin el que probablemente nosotros hoy en día no existiríamos y de hacerlo sin duda no sería bajo la apariencia de un homo sapiens sapiens. Sin duda estos acontecimientos fueron la base para que esas primeras comunidades prehistóricas crearan entorno a la comida y el fuego todo un ritual ancestral que generaría lazos trascendentales dentro de esos primeros habitantes de la tierra. 

Antes de que llegaran los grandes descubrimientos del fuego y la domesticación, los grupos -ni tan solo comunidades- de homínidos vagaban por las estepas cazando y recolectando para sobrevivir. La lucha por el alimento fue probablemente motivo de enfrentamiento entre esos primeros grupos en donde el concepto de compartir o comer en comunidad estaba muy lejos de su realidad de supervivencia. La caza en grupo fue la antesala de la transformación de estas comunidades en sociedades sedentarias y probablemente tribales. La domesticación de animales consolidó este modo de vida que poco a poco acabaría convirtiendo la alimentación en ritual y forma de vida creando lazos entre las comunidades que fueron la antesala de sociedades complejas. Así, desde la prehistoria y pasando por todas y cada una de las cuatro grandes civilizaciones de la antigüedad, el ser humano ha utilizado el banquete como ritual de celebración de eventos de especial relevancia. Desde el banquete de Alejandro Magno cuando conquistó Babilonia hasta el solomillo relleno de jamón y champiñones envuelto en hojaldre que el chef del Duque de Wellington le cocinó para celebrar con sus generales la victoria frente a Napoléon en Waterloo, la comida ha representado un vinculo de unión poderoso para el ser humano.


Será mi formación como historiador, las ganas de explicar las experiencias como profesor y mi pasión por la gastronomía que hacen que detrás de cada reunión epicúrea en donde van asociados los conceptos de familia, comida y amigos haya un deseo irrefrenable de proyectarlo todo hacia la historia recordando las famosas palabras de Laura Esquivel que en unas de sus máximas dijo una vez que en la vida uno es "Lo que come, cómo lo come y con quién lo come". Pues bien, este fin de semana yo comí un cabrito asado al estilo argentino en una reunión familiar de primos cuyos periplos gastronómicos ya son famosos en las isla, no en vano el curriculum de cada uno de ellos es ya historia de la isla. Biel Llabrés, tercera generación a los mandos del famoso Bar Mavi, su hermana Joana y Miquel Vallés al mando del horno de Ca s'Arquitecte de donde salen las mejores pizzas de la isla y el que desde este domingo se ha confirmado como Maestro Arquitecto de los asados, Jordi Company.  El cordero asado al estilo argentino que se marcó este fin de semana el amigo Jordi le ensalzó al templo gastronómico de las quedadas gastrológicas y los momentos que pasamos entorno al fuego y al corderito que hizo las delicias de nuestros paladares a la hora de comer, fueron fabulosos. Como aquellos primeros grupos se reunían entorno al fuego en donde la comida se adscribía a un ritual simbólico, nos juntamos nosotros en Son Palou para convertir al pobre cordero que pastaba a sus anchas unos días antes por la finca en tótem epicúreo de una gastrojornada memorable.
No menos memorable fue el frito mallorquín que también preparó el héroe de la jornada que calentado a las brasas pudimos tomar de aperitivo junto con una coca de verduras y otra de cebolla con gorgonzola que le haría saltar las lágrimas al mismísimo muñeco de la guía Michelín. 

Sin duda alguna estas reuniones no serían lo mismo sin una cuidada selección de caldos que bajo el amparo de Baco en esta ocasión confiamos al no poco conocido Pago de los Capellanes que en su versión de magnum litro y medio regó a la perfección el elenco de viandas.

Después de todo esto, a ver quién se atreve a acoger la próxima reunión; el listón está alto. Lo estaba ya después de las reuniones anteriores que no fueron moco de pavo, pues el pollo al curry de Susana Murguía, el "pa amb olí i figues" mi ya tradicional arroz de verduras y bacalao o el exquisito salmorejo de Helena Llabrés, que en su momento llenaron las páginas de este blog, fueron realmente espectaculares. Pero las cosas como son, nuestro arquitecto de los asados se ha superado y después de esta fantástica reunión ha tirado el listón por los aires... ¿Alguien se atreve a recogerlo? ¡Feliz semana a todos!





lunes, 3 de agosto de 2015

Cafetería Sa Plaça (Sineu). Un buen frito mallorquín


Cafetería Sa Plaça (Sineu). Un buen frito mallorquín 
Ignacio Barcia. Observador y colaborador


Sineu es una localidad del centro de la isla que tiene un gran número de bares y restaurantes en relación a la población del municipio. Es de los pueblos con mayor tasa de establecimientos per cápita, así que abundan los locales que en mayor o menor medida ofrecen muestras de la gastronomía local. 

Uno de estos establecimientos es la Cafetería Sa Plaça, uno de los más emblemáticos, y que como su propio nombre indica está situado en la plaza del pueblo frente a la iglesia parroquial de Santa María. “Sa Plaça” es un bar/cafetería tradicional, de decoración sencilla y limpia, se podría decir que es el arquetípico bar de pueblo y no se entienda esto como algo peyorativo, más bien, todo lo contrario, ya que considero que esto aporta valor al conjunto del servicio. Los dueños y los que trabajan allí son gente amable, agradable y solícita, que atienden bien a los clientes y se preocupan para que su estancia allí sea lo más agradable posible.

En el “Sa Plaça” se puede desayunar, comer y cenar y los productos que nos ofrecen son productos de calidad pero sin florituras, productos típicos y tradicionales en los que lo importante es que la ración sea generosa sin perder por ello calidad. Pero lo que caracteriza al local y es el principal motivo de este artículo es el tradicional “Frit mallorquí”, tanto el de carne como el de marisco. Es sin duda el plato estrella, reconocido tanto por propios como por ajenos.

Según tengo entendido el día importante de la semana en Sineu (laboralmente hablando) es el miércoles, que es cuando tiene lugar el mercado, y sin duda es uno de los días de más ajetreo en la ciudad.
Es ese día cuando se elabora el frit, que lo puedes degustar recién hecho. El frit es un plato que se conserva muy bien una vez hecho sin perder ninguna de sus propiedades, solo hay que calentarlo un poco antes y listo para degustarlo. Como se puede intuir, estamos hablando de un plato basado en la fritura en aceite de oliva de la carne  (de cordero normalmente) con patatas, cebolla, tomate y pimienta roja que suele condimentarse con sal, canela, clavo, guindilla, pimienta, ajo, hinojo y laurel. El hinojo a mi perecer es uno de las especias clave que le da su característico sabor y que, en exceso, puede echar a perder el plato. En mi opinión en Sa Plaça han conseguido la proporción adecuada de los elementos para que tenga el sabor y el picor adecuado. La alternativa de marisco no es menos apetecible y en lugar de carne lleva calamar, sepia y gambas.

A parte del frit en la carta de entrantes podemos encontrar otros tradicionales platos de los restaurantes en Mallorca, como los Peus de Porc, los callos o los caracoles. También hay un variado de croquetas que merecen la pena. Y si con los entrantes uno no tuviera suficiente también suelen ofrecer Porcella o Xot. Sobre los postres mencionar las tartas caseras, una auténtica delicia.
Os invito a que vayáis a probarlo, creo que no os decepcionará. Buena semana y feliz verano.

Cafetería Sa Plaça
Dirección: Plaça de Sa Plaça, 17, 07510 Sineu, Illes Balears
Teléfono:971 52 06 64