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miércoles, 11 de enero de 2017

El infierno más bonito... De Macià Batle a Saint Joseph

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la presentación de un vino muy especial, un vino solidario cuyos beneficios de venta irán a parar a la asociación Ayuda al Chad. Detrás de este caldo de la Tierra de Mallorca, elaborado por las bodegas Macià Batle y con una etiqueta más que sugerente del ilustrador Antonio Fernández Coca, se esconde la experiencia de un gran proyecto solidario. 

La visita que hizo Sor Magdalena Ribas, monja Misionera y Directora entonces del Hospital Saint Joseph de Bebedja en la región del Chad en el año 2010, al pediatra Jorge Muñoz (Jefe Pediatría Hospital Quirón Palmaplanas) transformó su vida y la de la también pediatra Reina Lladó para siempre. Así es como empezó una aventura que se ha acabado convirtiendo en un proyecto cargado de solidaridad y esperanza.

Son ya ocho años los que hace que conozco a Jorge Muñoz, es el pediatra de mis hijos, yo he sido profesor de los suyos pero sobretodo le aprecio como amigo. Desde entonces no ha dejado de sorprenderme con el arrojo y creatividad que desarrolla para sacar adelante la labor que llevan a cabo en el Chad. 

Conciertos, cenas y galas solidarias no eran suficiente. Su experiencia plasmada en un fantástico y conmovedor libro, El infierno más bonito que conozco ha sido la primera de una nueva remesa de ideas encaminadas a recoger fondos. La última de todas, una colaboración con las bodegas Maciá Batle para hacer un vino solidario. Entre el rojo cereza intenso y aspecto brillante de este vino se esconden sonrisas y muchas esperanzas de cientos de familias y niños de la región del Chad que viven con la esperanza de la nueva visita de Jorge, Reina y el resto del equipo al hospital de Saint Joseph. ¿Os atrevéis a brindar por ellos?



El infierno más bonito que conozco
Añada 2014
Vi te la terra de Mallorca
Bodegas Macia Batle
Precio: 10€


jueves, 27 de octubre de 2016

Bodega Son Mayol. Un proyecto ambicioso

Ayer por la tarde tuve la oportunidad de asistir a la inauguración de la Bodega de Son Mayol, ubicada en la misma finca en donde se crían las reses de la prestigiosa raza del Aberdeen Angus. En un entorno realmente espectacular se alza imponente la Bodega diseñada por el arquitecto Javier Campos cuyas formas y construcción se integran perfectamente con el paisaje que ocupan sus 20 hectáreas a los pies de la Serra de Tramuntana.

Después de la visita a la bodega de la mano de la Directoria Técnica y enóloga Marie Barbé lo primero que queda claro es que en este proyecto no se ha dado ni una sola puntada sin hilo. Las dos variedades utilizadas en la mezcla de los caldos son toda una declaración de intenciones: Cabernet Sauvignon y Merlot. No en vano, Marie Barbé dejó claro que el producto que buscan se aleja totalmente del perfil de un vino mallorquín para acercarse al concepto de un vino de Burdeos. Esta idea que inicialmente podría parecer de una ambición desmedida se acerca a la realidad cuando te explican que el proyecto cuenta con el asesoramiento de Patrick León responsable entre otros del famoso Chateau Mouton Rotschild.

El resultado de todo este esfuerzo ha visto la luz con las primeras 7.000 botellas de unos caldos que no dejarán  indiferente a nadie. El Primer Vin, es el resultado de una mezcla al 50% de Cabernet Sauvignon con Merlot y una crianza de 12 meses en barrica. Un vino que en nariz es tremendamente afrutado y que  en boca trasmite una explosión de sabor que hacen de él un vino fácil de beber y maridar. Por otro lado, el Gran Vin, 60% Cabernet y 40% Merlot es la joya de la corona, más complejo que el anterior que marca el inicio de un objetivo más que ambicioso, crear el mejor vino de Mallorca. Sin duda alguna están en el buen camino, lo que está claro es que de momento ya tienen el récord de hacer el más caro de la isla con los cerca de 70€ la botella para su Gran Vin. El proyecto, su producto y el equipo que trabaja en Son Mayol justifican el precio de un vino del que oiremos hablar en más de una ocasión y que a buen seguro será, por su trayectoria y posicionamiento en el mercado, una de las grandes novedades del año en el sector.

jueves, 25 de febrero de 2016

Solanera Viñas viejas. D.O. Yecla

Solanera, Viñas viejas. D.O. Yecla

Yecla es una región situada al noroeste de Murcia que ya desde tiempos muy antiguos los Fenicios la bendijeron con la importación de la tradición del vino. Una tradición que arraigó y perduró en época romana entre los siglos I y III d.C.  aunque no es hasta el siglo XVI en donde encontramos dentro de las crónicas de Felipe II la primera referencia escrita que constata la región como productora de vino. No fue hasta 1575 que se declaró como Bodega Mayor. En el siglo XIX con la llegada de comerciantes franceses la actividad productora y de exportación de la zona creció de manera notable y en la actualidad la D.O. embotella la nada despreciable cantidad de 7.000.000 de litros de vino al año.

La D.O. tiene como sello distintivo la variedad de uva "monastrell", 100% autóctona y que en el vino que os traigo hoy  tiene una presencia del 70% combinada al 15% con garnacha española y al 15% con Cabernet Sauvignon. La uva Monastrell aguanta bien las sequías, suele dar caldos muy afrutados en nariz de aromas intensas y alta graduación, siempre por encima de los 13º. 

El vino con el que esta semana hemos inaugurado un grupo de amigos el Club del Vino es un Solanera, viñas viejas (Cepas entorno a los 60 años) de Bodegas Castaño. En la añada que probamos, 2013, está considerado por Robert Parker uno de los mejores vinos relación calidad precio (11€) del 2015 con una puntuación final de 92 puntos. El color rojo picota es muy distintivo en este vino, muy afrutado y ligeras notas tostadas. Me sorprendió que pese a sus 14º en boca es suave y con un final largo. Una grata sorpresa este vino de Yecla al que pienso seguir con mucha atención en las siguientes añadas. 

Solanera Viñas viejas 2013
D.O. Yecla
Bodegas Castaño
70% Monastrell, 15% garnacha española y 15% Cabernet
14º
11€

jueves, 26 de marzo de 2015

No es una cata cualquiera... Isla Catavinos en el Círculo Mallorquín

Hace unos días en el Círculo Mallorquín tuvo lugar una cata de vinos de la mano de Daniel Arias, Sumiller de Isla Catavinos. Un total de trece personas tuvimos la oportunidad de degustar un elenco de vinos bastante interesante y de paso, aprender una serie de cosas en relación a la maduración del vino albariño y la historia de los vinos Dehesa la Granja, Proyecto Garnacha de España y Figuero. 


En esta ocasión, el albariño que degustamos fue La Marimorena 2013. Desde luego este año de reposo en botella hizo que ganara enteros. Intentaremos seguir la recomendación en adelante. La Marimorena reúne todas las características de los Albariño de las Rías Baixas, una zona de constrastes climáticos, altitud y viento del Atlántico que le confiere una salinidad muy peculiar y un color de tonalidades minerales. Sus matices dorados y su limpieza dan paso a unos recuerdos en nariz a piña, manzana verde y pomelo, tan característicos de este tipo de vinos. Por ser un albariño no es excesivamente afrutado lo que hace que resulte poco goloso. Ideal para acompañar a productos de mar.

El primero de los tintos que probamos fue un Proyecto Garnacha de España 2011. Un vino monovarietal elaborado 100% con cepas centenarias de la variedad garnacha y con una graduación de 14,5º. La garnacha, un uva desdeñada durante años, destinada prácticamente a hacer solo vinos rosados ahora está permitiendo elaborar unos caldos extraordinarios como este, versátil y con mucho recorrido en botella (12-14 meses). Lo más impresionante de este vino son las aromas que confiere en nariz, vainilla, ciruela con aires a confitura y tabaco para explosionar en boca de manera contundente y donde lo que más impresiona es su final potente. Es un vino contundente ideal para guisos de carne contundentes.

Los dos siguientes tintos se alejaron bastante de este primero. El primero de ellos fue el que más me gustó de los tres, Dehesa la Granja 2005. Ya había tenido la oportunidad de probar este maravilloso vino D.O. Castilla y León (100% tinta fina) que con tanto cuidado y esmero, enmarcado en un proyecto de agricultura ecológica, ha sacado adelante el enólogo Alejandro Fernández que seguramente conoceréis por los vinos Tinto Pesquera y Condado de Haza. Un color con toques marrones de teja. Terroso y mucha vainilla en nariz hacen de este vino un caldo ideal para degustar con carnes rojas y caza. Un vino realmente extraordinario.

Para acabar, la estrella de la noche; Tinto Figuero 2009, Viñas viejas tempranillo (D.O. Ribera del Duero). Personalmente me gustó más Dehesa la Granja, tal vez porque las siglas que avalaban ya desde el inicio de la cata el Tinto Figuero eran las de Vega Sicilia (al tratarse de unos viñedos y un propietario que vienen de las bodegas que producen el aclamado vino) y creó grandes expectativas. Pese a todo es un vino redondo con un color granate intenso y una lágrima densa. Aroma intensa en donde sobresalen frutos secos, frutos del bosque y mucha madera. En boca resulta suave y tiene una larga persistencia que hace que sea un caldo ideal para maridar con carnes rojas, risotos, combina bien con queso de cabra y embutidos.



lunes, 16 de junio de 2014

Quinta Milú. Ribera del Duero


Hoy os presento un Ribera del Duero con unos 6 meses de barrica: Quinta Milú. Se trata de uno de los vinos del maridaje de la cena de mi amigo Emilio que publicamos el otro día (A bobo Y platillo). Según el somelier que les atendió, esta bodega cuida mucho la elaboración de sus vinos. De viñedos propios, no mezclan las uvas de las distintas parcelas y recuperan tradiciones ancestrales en su elaboración como es el pisado de la uva. El proyecto del viticultor Germán R. Blanco es un proyecto pequeño pero cargado de ilusión. Situado en el pueblo de la Aguilera (Burgos) se dedican a cuidar con esmero sus viñas de tempranillo con microvinificaciones en pequeños depósitos y mínimo intervencionismo.

Nota de cata crianza 6 meses:

Vino muy límpido, sin filtrar ni limpiar. No presenta ningún resto en la copa. Olor muy claro a cerezas o frutas rojas del bosque. Ribete con tono azulado violáceo. Bonito en copa. En boca es muy fácil de beber. Destaca su sabor a cereza. Según el sommelier quedó hace unos años entre los cinco mejores vinos del mundo en una cata a ciegas. El nombre del vino fue puesto en honor al hijo del propietario de la bodega.

En palabras de su propietario:

No hay dos añadas iguales y por supuesto no hay dos vinos iguales en nuestra bodega. Mandan las viñas...


martes, 29 de abril de 2014

Visita a las bodegas Muga

Estos días de vacaciones varios amigos de Palma tuvimos la oportunidad de viajar a La Rioja. El plan que nos montaron nuestros amigos Mar y Javi fue excepcional. Tapas por la Laurel, pinchos en Haro, San Millán de la Cogolla y como no, visita a alguna bodega. La elegida fue Muga que sin duda alguna fue todo un acierto. La visita simple que acaba con una pequeña degustación-cata de un blanco y un tinto cuesta 8€, un precio que no está nada mal dada la envergadura de la bodega, las explicaciones y la cata final. 
Bodegas Muga se encuentra ubicada en el histórico Barrio de La Estación de Haro, sus instalaciones están asentadas sobre un edificio bicentenario, con la piedra y el roble como elementos centrales del mismo. En sus cerca de 25.000 metros cuadrados, todo gira alrededor del roble, protagonista inequívoco con unos 200 depósitos en dicho material y 14.000 barricas fabricadas con un amplio abanico de tipos de roble, abarcando desde el francés (Allier, Tronçais o Jupilles), americano, húngaro, ruso, hasta pequeñas partidas de roble español.
La foto ilustra las barricas en donde se guarda el vino "Torre Muga" (Tempranillo 75%, Mazuelo 15%, Graciano 10%.) uno de los estandartes de la bodega. La cata que nos ofrecieron fue con Muga crianza, un auténtico vinazo de Rioja en relación calidad precio.
El vino tinto de la degustación final fue un crianza fantástico del 2009 (70% Tempranillo, 20% Garnacha, 7% Mazuelo y 3% Graciano.). Como veis tiene un rojo amoratado de capa homogénea y apenas traslúcido que en boca sorprende por su amabilidad.
Por cierto, todo un detalle que te regalen la copa al final, sí señor.